viernes, 13 de abril de 2018

Delirante



                                                            a Jacobo Fijman
En medio de la guerra creo aún  en la poesía.
Vicente Zito Lema

Quién sabe su lugar
solo quiero brillar en mi propia oscuridad
en la propia sed de mí
la de entender al poeta encerrado de cordura
alcanzar  su prosa bonita de paisaje pintado por el perfume de la tarde
quién sabe su lugar
me vi andando a su lado aún cuando no conocía esa lluvia de medio día
aún cuando no escribía en la pared de tiza con ladrillos ocres del Autumn Leaveas
 y otros sonidos que me acompañan
quiero volver a tus tardes de molinos rojos
de senderos creados por la noche carcomidos por la luna y otros animales
quiero saber dónde estoy parado en la frescura de no saber dónde estoy parado
cuál es el lugar de la palabra y de mi mano que la busca
hoy me basta extender la oreja a tus hojas amarillas
de hueso y otros fríos del hospicio.

RDM


Aletheia. Casi un prólogo por Horacio Fernández


Aletheia y otros poemas
Ricardo Di Mario


A Mili Egel Stolz Di Mario
para que la verdad la acompañe siempre.




Casi un prólogo

La obra visible de Ricardo Di Mario comprende, entre otros trabajos, tres libros de poemas; libros en los que se ha dado a la nada sencilla tarea de moldear la dura materia de la palabra, con el firme propósito de obtener de ella algunos trazos de sentido. Digo la obra visible, porque me consta que este trabajo con el lenguaje, del que he sido, en parte, testigo privilegiado, viene cumpliéndose a lo largo de estos últimos treinta años. Imagino, por cierto, que deben de ser muchos más; tal vez desde la primera adolescencia, en la que muchos de nosotros hemos borroneado versos urgentes y urgidos por sufrimientos que a esa edad parecen inabarcables. La diferencia más notoria reside en que Ricardo Di Mario ha traspasado aquellas inquietudes de juventud para hundir sus manos, con un compromiso humano y artístico, en la espesura de la palabra  y ha ido extrayendo ciertos objetos que iluminan con visibles fogonazos las vidas de quienes nos asomamos en algún momento a sus textos.
Así, resultan especialmente bellas y reveladoras las imágenes de liebres y lebreles que pueblan su primer libro – liebres, 2002 -, certera metáfora de la tarea poética. Tema éste que también podemos vislumbras en Guadal y otros fantasmas (2013) y en este Aletheia y otros poemas que nos convoca. Es por eso que creo adecuado citar las primeras líneas de la Dedicatoria con la que se abre liebres: “A Yannis Ritsos y a Cavafis y a todos los griegos que nos enseñaron las palabras desde Homero hasta los que sufrieron los tanques del setenta.” (p. 7). Está claro que esta frase se abre a temas y sentidos constantemente revisitados en las obras posteriores, ya sea como programa de indagación poético-filosófica, ya como postura ético-política.
En efecto, algo de todo esto podemos leer sin ambigüedad, en los fantasmas que asedian al poeta en “Fantasmas” de su libro Guadal y otros fantasmas; al tiempo que nos interpelan enfrentándonos a cuestiones centrales de nuestro tiempo en relación con la ética de la palabra y de nuestra posición frente a la historia argentina reciente.
Ahora estamos con Aletheia…en las manos, ante los ojos, el entendimiento y el corazón, y en estos textos  volvemos a encontrar que persisten las obsesiones del poeta desplegadas dentro de esta vertiente de la literatura contemporánea  que conjuga la creación con metadiscurso reflexivo y crítico; de este modo abre otros caminos  para la aprehensión del mundo, y se abre a los múltiples sentidos que podemos reponer en tanto lectores activos.
En esta dirección me parecen particularmente significativas la parte III de “La tierra”: “Soy solo  realidad material /el estado de ánimo /el cansancio del cuerpo / la decisión de no hablar / la matriz de todo sentimiento. /algo me hace sospechar que el mundo tiene una existencia efímera/ como el sonido de estas frases /…”, y también “Lenguaje”: Hace un tiempo / se vienen preguntando qué hacer con el lenguaje / y con ellos / es tal la confusión que al encontrarse / en lugar de bienvenirse / se despiden.”. Estos fragmentos funcionan como iluminaciones previas a ese momento central del libro constituido por la declaración de fe en el poder de la poesía contenido en el texto que da título a este volumen.
A modo de síntesis, creo que es oportuno ver en la segunda sección del libro – La voluntad de saber – el espejo en el que se multiplica Aletheia y otros poemas;  y, tal vez, el interrogante que ha empujado al hombre, al menos desde los griegos tan amados por Ricardo hasta nosotros, a buscar y buscarse, debatiéndose en la duda; perdido y vuelto a encontrarse; solitario desvelado; con la carne desgarrada por el anhelo de encontrar algo de verdad en el mundo, tal y como puede entreverse en el poema que sirve de título a esta sección.
De aquí en adelante, el diálogo personal de sus lectores con el poeta.

Horacio Fernández

Muñiz, junio de 2015

martes, 24 de enero de 2017

La Memoria es la verdad



Los hombres se vieron por primera vez
encendidos en las aguas de un lugar
(en las costas del río del olvido)
y provocados por toda aquella
voluntad de comprender lo que ocurría
y se crearon
unos a otros.

Uno de ellos dijo un día:

Aletheía esta es la verdad
Aletheia
Aletheía esta es la verdad
Aletheia
Aletheía esta es la verdad..

miércoles, 29 de abril de 2015

Mensjeros


Nunca fue un pétalo  avanzando dentro de su tiempo
en los jardines que añora la flor,
ni más acá ni en ningún lugar estalla en rayo
como una luz que la atraviesa de pura invención
de sonreírle a la tibieza de su propia sombra.
Se sube a veces la verdad /que es el camino /
un lago inmenso de la noche
 y trata de entender lo claro
conspirar contra lo invencible
para arder como despierta.
Y cuando esto ocurre se acerca despacito
a las voces de los niños
esa que sabe nadar entre la niebla y el olvido.
Un perder y un encontrar son las letras del poema,
ese conjunto de palabras
donde la tierra vive como resabio de lo que está oculto
a cualquier ojo.

Pero también hubo hastío
equivocaciones que se hacían desvelo

impedimento de pintar las estrellas del monte,

el sendero silencioso y todo parecía una mentira.

Sin embargo llegaron ellos como espectros de puro sol

y traían la vida en los hombros

desde los rincones del mundo

volviendo del pasado envueltos en vientos del Egeo

navegadores del cielo


argonautas del presente para decirnos quiénes somos.     
                                        

lunes, 2 de marzo de 2015

Extrañar el río

Voy hacia el sur de ningún lado, 
me encuentran la noche, el frío y otras pieles como esa.
Voy hacia el sur buscando encontrar mi estrella,
el sweter finito, los años de zapatillas, y nada.
Me detengo frente al río que corría por mis espaldas 
y lo veo irse llevándose entre mis piernas
la arena de las playas y otras nostalgias/
llevarse los huesos, la memoria, los olvidos/ 
llevarse puesto en la crecida mis ansias de llegar a ningún lado,
pero al sur de acá/ llevarse todo/ 
para encontrar aunque sea otras pieles como esa.
Aunque sea parecida a esa piel de manzana que brillaba.
Quiero ir hacia el sur y ver mi río mojándome los labios/
mojándome la cara.


martes, 24 de febrero de 2015

Visitas


Una savia llegó despacio
desde el cosmos hasta mi siem,
fueron pétalos de aurora/

en mi corazón ajado.

martes, 7 de octubre de 2014

Realidad






Hay otra realidad fuera de la casa, están la noche,

el siempre verde siempre verde, 
y algo así como un recuerdo.
Afuera estaban tu risa y otros animales feroces,
aturdieron las estrellas y el silencio. 
Salgo y me distraigo entre las lanas de una araña en celo. 
Descalzo y a tientas semi ebrio descubro la ira, 
y tus vestidos en la cuerda y entro.